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TERMOREGULACIÓN

Una de las piedras angulares de la buena atención neonatal es el mantenimiento de un ambiente térmico adecuado para el recién nacido y evitar los efectos deletéreos de la hipotermia y la hipertermia. El ser humano es un ser homeotérmico, es decir que mantiene una temperatura estable independiente de la temperatura ambiental. Esto implica en un momento dado ganar o perder calor.
Producción endógena de calor El hipotálamo al recibir el mensaje del descenso de la temperatura desencadena un aumento en la producción de norepinefrina y a su vez la tiroides aumenta la liberación de tiroxina, estas dos sustancias actúan sobre la grasa parda por mecanismos diferentes pero llevando en últimas a generar calor. Los prematuros y los desnutridos intrauterinos que poseen muy escasa grasa parda tienen grandes limitaciones para la generación de calor endógeno frente a la hipotermia. Mecanismos para conservar el calor: – Vasoconstricción generalizada. – Cambio de posición para reducir la superficie expuesta al frío. – Aumento de la actividad muscular, tiritar. – La grasa subcutánea le sirve de aislante térmico. Estos mecanismos no funcionan adecuadamente en el recién nacido por la imposibilidad de éste para cambiar de posición, posee mayor superficie corporal, no tirita y su panículo adiposo es escaso, especialmente en los prematuros y los desnutridos intrauterinos, lo cual los hace muy susceptible a la hipotermia. Pérdida de calor: – Evaporación del sudor y por la respiración. – Convección: se da por la diferencia de temperatura entre la superficie corporal y el aire que los rodea. – Conducción: se da por la diferencia de temperatura entre la piel y los objetos sólidos que está en contacto con ella. – Radiación: se da por la diferencia de temperatura entre la superficie corporal y los objetos sólidos vecinos.
Los tres últimos mecanismos permiten también ganar temperatura, este principio ha permitido diseñar aparatos para evitar la hipotermia en los recién nacidos. Por ejemplo en la incubadora que circula aire tibio (disminuye las pérdidas por convección) y que tiene doble pared (evita las pérdidas por radiación); la lámpara de calor radiante que tiene en su parte superior una fuente de calor, evitando las pérdidas por radiación. Entendiendo estos mecanismos se logra comprender los cuidados fáciles para evitar la hipotermia del recién nacido como son: el secado en el momento de nacer, colocar sobre una superficie que no este fría, no utilizar aire acondicionado en la sala de partos y ante la casi imposibilidad de los prematuros y los desnutridos intrauterinos de generar calor, brindarles mediante una incubadora o lámpara de calor radiante un ambiente térmico neutro (grado de temperatura ambiental en el que la producción metabólica dirigida a la conservación del calor es mínima). Estos le permiten evitar el gasto energético en la producción de calor y por ende un crecimiento adecuado y a su vez no aumenta el consumo de oxígeno como se observa en la hipotermia.
HIPOTERMIA
Definición: Temperatura corporal menor de 34.5 grados centígrados.
Síntomas y signos: Inactividad, rubicundez facial, cianosis, moteado especialmente en tronco y abdomen, extremidades frías, bradicardia relacionada directamente con la severidad de la hipotermia, depresión respiratoria, disminución del estado de conciencia, pérdida de los reflejos, edema.
Fisiopatología: origina acidosis metabólica, hipoglucemia, hipocalemia, hipertensión pulmonar, oliguria, hemorragia pulmonar, diátesis hemorrágica.
Tratamiento: se recomienda calentar en forma progresiva, preferiblemente con servocontrol, programando la incubadora de tal manera que le permita subir 1.5 grados centígrados por encima de la temperatura de la piel abdominal, hasta llegar a 36.5 grados centígrados de temperatura corporal. Se recomienda colocar un bolo de 20 cc/Kg. de solución salina, esta medida disminuye en forma importante la mortalidad. Corregir la hipoglucemia, acidosis metabólica cuando esté indicado.
LECTURAS RECOMENDADAS
– Manotas R, Regulación térmica del Neonato. En: Manotas R, editor. Neonatología. Medellín: Universidad de Antioquía 1994:
287-295
– Brück K. Neonatal Thermal Regulation. In: Polin R, Fox W, editors. Fetal and neonatal physiology. Philadelphia: W.B.
Saunders Company 1998: 676-701
– Baumgart S, Harrsch S, Touch S. Thermal Regulation. In: Avery G, Fletcher M, MacDonald M, editors. Neonatology:
Pathophisiology and management of the newborn. Fifth edition. Philadelphia: William & Wilkins 1999: 395-410
– Baumgart S. Thermal Regulation in the Fetus and Newborn. In: Spitzer A, editor. Intensive Care of the Fetus and Neonate. St.
Louis: Mosby 1996: 401-416
– Juncá P. Termorregulación. En: Sola A, Rogido M, editores. Cuidados especiales del Feto y del Recién Nacido. Buenos
Aires: Científica Interamericana 2001: 232-247
– Klaus M, Martin R, Fanaroff A. The Physical Environment In: Klaus M, Fanaroff A, editors. Care of the higth-risk neonate.
Philadelphia: W.B.Saunders Company 1993: 114-130