DENGUE Y DENGUE HEMORRAGICO

Diagnóstico diferencial
Considerando que el dengue tiene un amplio espectro clínico, muchas enfermedades deben ser consideradas en el diagnóstico diferencial al inicio de la fase febril como: influenza, rubéola, sarampión y otras infecciones exantemáticas virales o bacterianas. También deben ser consideradas la leptospirosis, fiebre amarilla, malaria, fiebre tifoidea, hepatitis infecciosa, así como otras fiebres hemorrágicas transmitidas por mosquitos o garrapatas y en casos severos el diagnóstico puede confundirse con meningococcemia o choque séptico dependiente de infección bacteriana.
LABORATORIO En FD y FHD no disponemos de exámenes rápidos para comprobar la enfermedad, así que además del criterio clínico sugerimos la siguiente secuencia de exámenes paraclínicos: En todos los casos: – Cuadro hemático completo con recuento de plaquetas tan pronto se sospeche el diagnóstico con control diario hasta dos días de la fase afebril en todos los grados. – Hematocrito cada 6 horas o con mayor frecuencia en FHD grados III y IV. Además, dependiendo de la evolución clínica pueden realizarse: – Proteinemia que es un buen indicador de fuga plasmática porque no se altera con la administración de líquidos y en algunos centros se hace diariamente pero aumenta los costos. – Aminotransferasas si hay hepatomegalia u otro signo de compromiso hepático. – Examen general de orina y pruebas de función renal cuando se requiera. – Pruebas de coagulación en CID y falla hepática (PT, PTT, fibrinógeno). – Electrolitos séricos y gases arteriales en SCD. – Rx de Tórax (preferible en decúbito lateral derecho) y/o Ecografía de bases pulmonares cuando se sospeche derrame pleural. – Ecografía abdominal para confirmar ascitis, colecistitis, pancreatitis o para diagnóstico diferencial. – Muestra para diagnóstico serológico después del 6º día de enfermedad (enviar a laboratorio de referencia). – En la fase febril puede tomarse muestra para aislamiento viral o PCR (generalmente para investigación) -Exámenes complementarios para diagnóstico diferencial en casos de dudas diagnósticas, coinfecciones u otras complicaciones.
Observaciones En el hemograma ocurren cambios significativos que ayudan al diagnóstico y manejo de la enfermedad. El hallazgo que mejor se correlaciona con la pérdida de volumen plasmático es la hemoconcentración, y cuando ocurre simultáneamente o precedida de trombocitopenia, es el mejor indicador de severidad de la enfermedad. Sin embargo, cuando hay hemorragia franca o se han administrado líquidos de reemplazo en exceso el hematocrito no es confiable. En sangre periférica los leucocitos inicialmente son normales o bajos con predominio de neutrófilos; al final de la fase febril hay leucopenia y neutropenia con incremento en el número de linfocitos. Uno o dos días después de la defervescencia se observa linfocitosis relativa con presencia de linfocitos atípicos. El número de linfocitos atípicos en FHD es mayor que en FD. Cuando se elevan las aminotransferasas se observa que AST se aumenta más que ALT, con cifras máximas a los 9 días después del inicio de la enfermedad para luego disminuir a valores normales a las 2-3 semanas, lo cual no difiere mucho de otras formas de hepatitis. El estudio del LCR en casos sospechosos de meningoencefalitis generalmente es normal excepto en algunos casos en los cuales se ha encontrado ligera pleocitosis a expensas de linfocitos.

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