DENGUE Y DENGUE HEMORRAGICO

FHD Grado IV (choque). En esta fase los signos vitales son inestables, el gasto urinario está bajo y están presentes los signos de choque. En esta instancia se administran LEV cristaloides, preferiblemente Solución Salina Normal (SSN) o Lactato de Ringer (LR) de 10 a 20 ml/Kg. en bolo, tan rápido como sea posible hasta que los signos vitales retornen a lo normal. Pueden necesitarse hasta 2 o 3 bolos cuando el paciente se encuentra en choque profundo. Si hay mejoría se disminuye la velocidad de infusión de cristaloides sucesivamente a 15, 10 y 6 hasta 3 ml/Kg./h. Si la mejoría es progresiva se detiene la infusión después de 24 a 48 horas. Si no hay mejoría y el hematocrito aumenta, deben administrarse coloides 10-20 ml/Kg. en bolos rápidos y repetir si es necesario hasta una dosis total de 30 ml/Kg. Si se observa mejoría continuar con cristaloides reduciendo flujos de infusión gradualmente de 15, 10, 6 a 3 ml/Kg./h durante 24 a 48 horas. Si no hay mejoría, el choque persiste y el hematocrito disminuye debe sospecharse sangrado interno y puede estar indicada transfusión sanguínea, la cual se administra a 10 ml/Kg.; si mejora, se debe continuar con cristaloides como en la forma anterior (Figura 3). A todos los pacientes en choque debe administrárseles oxigenoterapia. En choque refractario puede ser necesario línea venosa para medir presión venosa central (PVC), pero esta medida aumenta el riesgo de sangrado. En caso de choque persistente pueden requerirse medicamentos inotrópicos. Los pacientes en choque deben controlarse con toma del pulso, presión arterial, frecuencia cardiaca y respiratoria, cada 30 minutos o más frecuentemente hasta que el choque revierta. Debe llevarse un balance de líquidos administrados y eliminados y de gasto urinario cada hora (en pacientes con choque refractario debe utilizarse catéter urinario). El control del hematocrito idealmente debería hacerse cada 2 horas durante 6 horas y luego cada 4 horas hasta que el paciente se estabilice. Los niños pueden entrar y salir del choque durante un periodo de 24-48 horas y por tanto los LEV se ajustarán en intervalos cada una o 2 horas durante todo el día. Debe recordarse que el plasma extravasado se reabsorbe cuando termina la fase de fuga vascular y entonces puede presentarse hipervolemia, falla cardiaca y edema pulmonar si se continúan administrando LEV. Por esto, después de que cede la fuga plasmática (la cual no dura más de 48 horas) debe evitarse el reemplazo excesivo de líquidos y su continuación por largos periodos. Esta complicación requiere manejo con pequeñas dosis de furosemida 0.5 a 1 mg/Kg. cada 6 horas (una o dos dosis). Idealmente los pacientes con SCD, deberían manejarse en unidad de cuidado intensivo (UCI), pero en hospitales de segundo nivel pueden manejarse con adecuada y permanente vigilancia médica y de enfermería. Además, por ser una fase corta y muy peligrosa, no deben trasladarse en esta fase si no se cuenta con recursos adecuados.
Criterios de hospitalización Idealmente todos los niños clasificados con FHD deben permanecer por lo menos en salas de observación. El grado I podría observarse ambulatoriamente con control diario, pero del grado II en adelante deben hospitalizarse si se cuenta con recursos hospitalarios suficientes. Los siguientes son criterios absolutos para atención institucional: – Pacientes con evidencia de fuga plasmática (hematocrito en ascenso, hipoalbuminemia, derrames serosos) – Signos de alarma: descenso brusco de la temperatura o hipotermia, cianosis perioral o palidez excesiva, inquietud o letargia, rechazo a ingerir líquidos, vómito frecuente, dolor abdominal agudo o persistente. – Signos de hipoperfusión: pulso y frecuencia respiratoria aumentados, pobre llenado capilar, estrechamiento de la presión del pulso (< 20 mmHg), disminución del gasto urinario. – Hemorragia digestiva u otra importante – Signos neurológicos

blefaroplastia
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